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El estrecho vínculo entre el emociones y aprendizaje

Pixabay
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Las emociones influyen en gran manera como nos desempeñamos en la vida, y en el caso de la educación no parece ser la excepción. Los estados emocionales negativos como la ansiedad, la rabia, la tristeza o el aburrimiento bloquean nuestra capacidad de aprender cosas nuevas, y si el tema que tenemos en frente no nos motiva, ni nos reta, un aprendizaje integral y enriquecedor no será posible. Todo esto de acuerdo al investigador en el área de la Neurociencia y especialista en Neuroeducación, Francisco Mora, que asegura que solo se puede aprender y asimilar aquello que apasiona, que despierta la curiosidad en la persona.

Desde pequeños nos enfrentamos al proceso de aprender en la escuela cosas que la sociedad establece como útiles para el desarrollo de una persona, pero de acuerdo a Mora, hace falta no solo sentar a los niños en un salón y esperar que su cerebro absorba sin más lo que los maestros les dicen, es indispensable despertar el entusiasmo, transmitir alegría en cada clase que imparte un docente, un personaje fundamental en el desarrollo de todo niño. En una entrevista concedida al portal Canal Lector, Mora indica que “… en cada clase de todos los días, se debe comenzar haciendo despertar la curiosidad del alumno con algo tal vez ajeno a la propia clase. Algo, sea una pintura, una pequeña pieza de música o de literatura, un objeto extraño, un evento sucedido en el día o la propia palabra del docente que emocione y que en el contexto de la temática de la clase arranque los motores del aprendizaje.”

Que los docentes, y los padres, entiendan que la llave que abre las puertas aprendizaje y el conocimiento es la atención, es clave para renovar la educación del siglo XXI. Mora subraya la importancia de conocer a fondo cómo funciona el cerebro y transmitir ese conocimiento a los docentes para que lo apliquen en las aulas, para ello propone la creación de la figura del Neuroeducador en las escuelas: un especialista con amplio conocimiento del funcionamiento del cerebro humano, capaz de analizar los programas de enseñanza y aportar soluciones para optimizar el aprendizaje de cada niño en las aulas y el hogar. La mayoría de los profesores no cuentan con la formación para detectar en un niño lo que posiblemente no sea simple falta de interés, el Neuroeducador tendría la capacidad para diagnosticar problemas más complejos como depresión, dislexia, síndrome de Asperger o déficit de atención, y buscar que se apliquen los correctivos necesarios.

En su libro Neuroeducación. solo se Puede Aprender Aquello que se Ama, Francisco Mora busca acercar los conceptos principales que componen esta disciplina y exponer “… los componentes básicos del problema que representa el advenimiento de la neurociencia para la educación y enumerar y describir brevemente las soluciones y ventajas de estas nuevas concepciones”. Mientras este nuevo enfoque educativo se implementa en las aulas, padres y maestros pueden comenzar desde ya estimulando a los niños con juegos, permitiéndoles explorar activamente y descubrir este mundo que será de ellos en el futuro.

Neuroeducacion-francisco-mora

Para más información sobre este campo en desarrollo, puedes seguir a Francisco Mora en Twitter: @morateruel.

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