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El ajedrez, ¿Es una adicción?

El ajedrez, ¿Es una adicción?

Estamos acostumbrados a pensar en alcohol, drogas, apuestas o pornografía cuando escuchamos hablar de adicciones. De ninguna manera, el ajedrez podría figurar dentro de esa concepción, ya que el propósito por el cual fue diseñado supone el estímulo de la inteligencia y el desarrollo de las habilidades estratégicas. Sin embargo, ¿Cuándo el ajedrez puede pasar de convertirse en un juego de mentes brillantes a una adicción que provoca aislamiento social?

commons.wikimedia.org
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Primero es necesario entender los términos de la adicción para ello, citaremos al Dr. Thorsten Heedt, especialista en medicina psicoterapeútica centrada en el tratamiento de las enfermedades post-traumáticas quien redactó un artículo referido a las adictos a los juegos de azar en el sitio web pokerstrategy.com, describió la definición así:

En primer lugar, «La alteración consiste en frecuentes y repetidos juegos de azar que dominan la vida del paciente en cuestión y que conllevan la ruina de los valores y compromisos sociales, laborales, materiales y familiares».

Segundo, “el juego excesivo vuelve maniáticos a los pacientes.”

Tercero, “la jugada acompañada de alteraciones de la personalidad antisociales, que a través de una falta de atención por las obligaciones sociales y un desconsiderado desinterés por los sentimientos, es reconocible por otros…”

Cuarto, “el juego patológico se muestra a través de las conductas…, tales como endeudamiento, desorden en las relaciones familiares y perjuicio del desarrollo laboral”

Y por último, “… deben haber sucedido dos o más episodios de éste durante un espacio de tiempo de al menos un año”

Pixabay.com
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Basados en lo anterior, un jugador que dedique 5 o más horas del día a jugar ajedrez (ya sea en línea, o como juego instalado en la computadora), cada día de la semana, sin percatarse de lo que ocurra a su alrededor, sin buscar trabajo, ni sentir la necesidad de conseguir uno, que muestra desdén por sus afectos familiares y que vive recordando aquel par de veces que pudo ganarle a la computadora (aunque al presente lleve más de 200 juegos ejecutados con una duración promedio de 1 hora cada uno), y que le ofrecen los únicos momentos de aparente felicidad, tiene definitivamente síntomas claros de una adicción.

Si bien no hay dinero involucrado, la desconexión con la familia, la pereza, la ralentización de sus acciones en el día a día y hasta la dificultad de caminar tras levantarse del escritorio luego de tantas horas de estar sentado en una silla son consecuencia negativa de una adicción no detectada y por ende, tampoco curada.

 



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