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7 Hábitos de discurso que te hacen sonar más inteligente

Micrófono

En el mundo de los negocios, cómo te expreses ante los demás puede determinar en gran manera si eres percibido como una persona inteligente e interesante, que tiene cosas que decir que valen la pena ser escuchadas. No importa si eres graduado de una universidad reconocida, o si tienes varios cursos y maestrías en tu haber académico: si eres incoherente cuando hablas y no utilizas tu lenguaje corporal a tu favor, serás visto como alguien inseguro y de inteligencia limitada. Pero tranquilo, convertirte en un orador elocuente que atraiga la atención de cualquiera es posible, por lo que aquí te traemos 6 técnicas que te harán sonar más inteligente.

Levántate erguido, pero relajado

El lenguaje corporal es clave, puede significar el éxito o fracaso de lo que digas en una reunión o presentación. Hacer un mal uso de nuestro cuerpo; por ejemplo, levantarnos encorvados, mina tu credibilidad y hace parecer inseguro. En cambio, levantarte derecho, con el rostro también erguido, te hará ver confiado, y tus palabras fluirán mejor.

Mark Zuckerberg
(CC) Brian Solis, www.briansolis.com & bub.blicio.us.

Habla alto, pero no grites

Tu tono de voz debe permitirles a tus oyentes más alejados oírte claramente, pero no debe aturdir a los que tienes más cerca.  Antes de comenzar, pregúntale a las personas más alejadas si te escuchan bien, dependiendo de la respuesta subirás o bajarás tu tono de voz. Si sientes que para que todos te escuchen tienes que gritar, pide un micrófono o pídele a la gente que se acerque. No grites ante una audiencia a menos que quieras que te tomen por loco o seas un predicador.

Presentación
Crédito: Pixabay.com

Utiliza anécdotas

Cuando sea posible, incluye alguna historia personal a tu discurso: es una gran forma de que la gente se sienta identificada, disfrute tu presentación, y las probabilidades de que tus palabras se hagan memorables aumentan.

Elon Musk
Crédito: Newsweek.com

Gesticula apropiadamente

Revisa vídeos de presentaciones de oradores famosos y fíjate en cómo apoyan sus palabras con la gesticulación de sus manos. Notarás que normalmente mueven sus manos cuando quieren enfatizar puntos clave de la presentación. Si en determinado punto no necesitas de tus manos, mantenlas quietas: rascarte la cabeza, acomodarte las gafas o jugar con un mechón de pelo lleva a cero tu índice de elocuencia.

No sólo tus manos pueden darle o restarle fuerza a tus palabras, el resto de cuerpo también. Si estás de pie, debes moverte de un extremo a otro de vez en cuando para mantener a tu audiencia atenta y para introducir una nueva idea; por otro lado, si estás sentado en una mesa de conferencias, inclínate ligeramente hacia delante cuando quieras enfatizar un punto y cambia la orientación en la que estás sentado cuando pases de un tema a otro.

Steve Jobs
Crédito: Wikimedia.org

Varía el tono de voz

Para evitar que tu audiencia se duerma por el monótono tono de tu voz, varíalo dependiendo del nivel de importancia de lo que quieras decir: si estás resumiendo, habla más rápido; si estás iniciando un nuevo tema habla más rápido, y si estás describiendo o dando detalles de un punto importante, habla más pausadamente para darle a los oyentes tiempo de digerir lo que les acabas de decir.

Presentación
Crédito: Pixabay.com

Aprovecha las pausas

Un uso correcto de las pausas es vital para sonar elocuente, cuando vayas a decir algo importante utiliza una pausa breve para crear suspenso y tener toda la atención de tu audiencia. De igual forma, hacer una pausa después de haber dicho algo significativo enfatiza su importancia y les da tiempo a las personas para reflexionar sobre lo que les acaban de decir. Un gran ejemplo de que el uso correcto de las pausas refleja la elocuencia y efectividad de un orador es el discurso de Martin Luther King “I Have A Dream” que podrás revisar acá.

Martin Luther King
Crédito: Youtube.com

Practica

Antes de enfrentarte a un público lo mejor es estar preparado y ensayar, así evitarás incómodos silencios por algún olvido y, si practicas frente a un espejo o te grabas, te podrás dar cuenta si algunos gestos que haces no son adecuados o si lo que estás diciendo suena convincente para ti, ya que si tú no eres el primero en creer lo que dices, nadie lo hará.



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